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Las Adaptaciones de Stephen King: Casi un Subgénero
Probablemente el liderazgo dentro
del competitivo territorio del best-seller no haya estado muy definido
durante los últimos años debido a la coexistencia habitual
en los primeros puestos de las listas de ventas de John Grisham,
Michael Crichton, Tom Clancy y algún otro. Sin embargo,
todo el que fue adolescente durante los 80 recuerda, y tiene en su estantería
ejemplares suyos que lo demuestran, que el rey indiscutible de la literatura
rápida durante muchos años fue Stephen King. Incluso
en los 90, aunque las ínfulas metafísicas y pseudointelectuales
de Anne Rice atrajeran a muchos lectores ávidos de una renovación
en la novela popular de terror, King se ha mantenido y se mantiene
en las librerías con dignidad, convertido en un clásico del
género.
Para explicar el exitazo de las novelas y casi
del mito de Stephen King se podría comentar la naturalidad
con la que introduce las criaturas terroríficas de toda la vida
y los elementos sobrenaturales en ambientes de la más cotidiana
América profunda, y también el hecho de ser bastante más
imaginativo y variado (dentro de los estrechos márgenes que el mercado
permite) que otros autores de best-sellers. Sin embargo, como suele ocurrir,
el azar jugó un papel importante y King tuvo la inmensa suerte
de que las dos primeras adaptaciones de sus obras al cine las llevaran
a cabo ni más ni menos que Brian de Palma y Stanley Kubrick.
A pesar de lo discutidas, y en cierto modo discutibles, que fueron tanto
esas adaptaciones a la pantalla como otras, y también las novelas
en las que estaban basadas, y del tópico menosprecio que el cine
de terror ha tenido siempre entre buena parte de la crítica y del
público, la repercusión de Carrie y El resplandor
hizo que King se convirtiera rápidamente en uno de los escritores
más comentados por la prensa, en una referencia para el género,
y en un auténtico filón para Hollywood y, por extensión,
para las librerías de todo el mundo.
Carrie: El Comienzo
En 1976, tan solo dos años después
de la publicación de su primera novela, llegaba a los cines la primera
adaptación de una obra de nuestro hombre. Carrie era una
película de terror de instituto sobre una chica con poderes paranormales
en una época en la que Hollywood, tras el exitazo de El exorcista,
ya no relegaba el género de terror a la serie B; entre la avalancha
de películas de temática parapsicológica, un territorio
hasta entonces practicamente virgen en el cine mainstream, destacaron
las adaptaciones de obras de King. Al margen de lo oportuno y lo
acertado de la idea de la novela, Brian de Palma colaboró
mucho a convertir Carrie en un título destacado de la época
con secuencias tan impactantes como la primera y traumática menstruación
de la protagonista y especialmente la desatada traca final, aunque, como
siempre en su cine, el estilo heterodoxo y recargado de De Palma
tiene sus detractores.
El Resplandor: La Consagración
La siguiente adaptación de King
fue una serie de TV producida por la CBS inspirada en una historia de vampiros,
El misterio de Salem's lot; su autor fue un nombre muy conocido por
los amantes del género, Tobe Hooper (La
matanza de Texas). El éxito fue considerable
e incluso una versión reducida se exhibió en salas de cine
en varios países, entre ellos España (bajo el delirante título
de Phantasma 2, con el que se intentaba colarla como secuela de
Phantasma, un éxito anterior).
A continuación el amigo Stephen
tuvo el honor de ser elegido por el mismísimo Stanley Kubrick
para llevar a cabo su acercamiento al género terrorífico.
El rodaje de la película fue un infierno superior al que vive la
familia protagonista de la historia, y Kubrick se las arregló
para llevarse mal con prácticamente todos los involucrados en el
proyecto, incluyendo el propio King, con el que intercambió
abundantes descalificaciones mutuas. Lo cierto es que para un autor como
Kubrick aventurarse en un proyecto como El resplandor (The Shining)
fue todo un riesgo para su prestigio, y la verdad es que lo pagó
caro; las críticas fueron demoledoras y económicamente la
película fue un fracaso relativo.
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