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ROMAN POLANSKI, EL QUIMÉRICO AUTOR
Un nombre fundamental, tanto del fantástico como del cine de autor,
y responsable de una variada filmografía con un nivel medio de calidad
muy alto y sin demasiados altibajos: Roman Polanski se destaca ante todo
por haber desarrollado un estilo propio que realza, en lugar de disimular,
la posición del espectador de cine como voyeur entrometido
que fisga en la vida de unos personajes. Gran rey de la subjetividad, su
obra demuestra que en el cine es mucho más importante como se cuenta
una historia que la historia en sí, y que en una película
el morbo no está en lo que ocurre en la pantalla sino en el ojo del
director y el del espectador.
BIOGRAFÍA
No es fácil encontrar entre las personas famosas de nuestra época
biografías tan turbulentas y desgraciadas como la de Raimund Polanski,
o Roman Lindberg según otras fuentes, nacido en 1933 en París.
A los tres años, su familia, formada por judíos polacos, volvió
a su lugar de origen, Cracovia. De niño vivió el progresivo
cerco y acoso de los judíos tras la ocupación nazi de Polonia,
y finalmente sus padres fueron enviados a un campo de concentración,
donde su madre fue asesinada en la cámara de gas. Roman se libró
por los pelos de acabar en el mismo campo; el parecido entre esta parte
de su vida y el argumento de El pianista no es pura coincidencia.
En los años de posguerra, en un país arrasado por la contienda
y luego puesto bajo la órbita dictatorial de la Unión Soviética,
nuestro hombre se dedica a ver todo el cine que puede y comienza a trabajar
como actor en radio, teatro y algunas películas, incluyendo Pokolenie
(1954) del importante realizador Andrzej Wajda. En 1954 consigue ingresar
en la escuela de cine de Lodz, donde llevará a cabo sus primeros
cortos como director. El que consigue más trascendencia, y varios
premios internacionales, es Dos hombres y un (Dwaj ludzie z szafa,
1958), una mezcla de surrealismo y humor retorcido donde se empieza
a ver en parte el estilo que definirá toda su obra posterior.
AÑOS 60: PRIMERAS PELÍCULAS
No es hasta 1962 cuando consigue llevar a cabo su primer largo, El
cuchillo en el agua (Noz w wodzie). En él, el universo y la técnica
del director se muestran ya en todo su esplendor. Un matrimonio recoge a
un joven autoestopista y le invita a pasar el día en el mar, en el
barco de la pareja. El marido adopta un rol paternalista y prepotente con
el muchacho, y los dos hombres parecen entablar una tensa rivalidad para
demostrar su liderazgo e impresionar a la mujer. Tres personajes llevando
a cabo juegos de poder en un escenario aislado del mundo exterior, una fórmula
que el director repetirá muchas veces más adelante. La historia
es sencilla, y para espectadores acostumbrados a un cine más clásico
o más evidente, podría parecer banal. Sin embargo, la puesta
en escena vanguardista y angustiosa de Polanski, con encuadres tomados muchas
veces desde una posición de mirón que observa escondido, llena
la pantalla de tensión y transforma lo anodino en inquietante y morboso.
No es de extrañar que esta película, que mostraba lo lejos
que se podía llegar con sólo tres actores, un escenario reducido
y un argumento nada rebuscado, fuera aclamada entre los cinéfilos:
llevó un premio en el festival de Venecia, y hasta estuvo nominada
al Oscar como película extranjera. Sin embargo en Polonia no gustó;
para los comunistas era una historia demasiado psicológica y próxima
al gusto occidental, muy diferente de las películas propagandísticas
sobre la lucha de clases y la guerra contra los nazis que les gustaban a
las autoridades comunistas. Tras ser descalificado en el mismísimo
congreso anual del Partido, era evidente que la única opción
de Polanski era emigrar / exiliarse al oeste, donde llevó a cabo
sus siguientes proyectos.
Tras participar en una película de episodios, algo muy de moda
en los años 60, junto a otros nombres fundamentales del cine de autor
de la época como Claude Chabrol y Jean-Luc Godard, su segundo largo
llegó en 1965 y es uno de los títulos más revolucionarios
e importantes del cine fantástico. Siguiendo en cierta medida la
estela de Psicosis (Psycho, Alfred Hitchcock, 1960), Repulsión
(Repulsion, 1965) es un viaje a la mente perturbada de una joven
cuya represión sexual la va a llevar al asesinato y a la autodestrucción.
Gran parte de la película transcurre en el interior del apartamento
donde la chica se encuentra sola, un experimento todavía más
arriesgado que el de El cuchillo en el agua.
Aunque Polanski recurre a planos subjetivos de las alucinaciones de la
protagonista, el punto de vista, como en todo su cine, tampoco es el de
ella sino el de un voyeur que contempla horrorizado lo que pasa.
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 Callejón sin salida
 Roman Polanski durante el rodaje de El Pianista
 Chinatown
 El baile de los vampiros
 Repulsión
 La semilla del diablo
 La muerte y la doncella
 Su primera película: Un cuchillo en el agua
 Frenético
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