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Alejandro Amenábar es seguramente el nombre del cine español
al que se han dirigido más críticas destructivas en los últimos
años, considerando que una crítica positiva exagerada dirigida
a un debutante es tan destructiva y peligrosa como una muy negativa. Al
margen de su mayor o menor talento, probablemente lo más admirable
en él haya sido su capacidad para mantener la cabeza fría
e ir mejorando película a película. Aunque en un país
tan envidioso como este no hay nadie que tenga éxito del que no se
diga que va de prepotente y de estrella, lo cierto es que no se puede ser
más sencillo de lo que es él sin caer en la falsa modestia.
Amenábar aparece lo justo en los medios de comunicación y
deja que sean los demás los que hablen de él; ofrece una imagen
tan neutra de chico normal que hace pensar que probablemente esté
también estudiada y preparada: a diferencia de otros nuevos realizadores
como Juanma Bajo Ulloa, que va de enfant terrible y presume de su
incultura, Fernando León, que va de progre, Menkes y Albacete, modernísimos
por excelencia, Alex de la Iglesia, vestido siempre con el uniforme freak
canónico y dando una imagen calculadamente "transgresora",
y el omnipresente Santiago Segura, graciosete oficial del reino y también
freak por antonomasia, Amenábar no va de listo ni de tonto,
ni de intelectual ni de rey de la cultura basura, ni de pijo ni de niño
de orígenes humildes, ni de raro ni de especial. No busca que se
hable de él, sino de sus películas. Y la verdad es que de
sus películas, se habla un rato.
Su éxito viene de ser probablemente el primer director moderno
y laico de la historia del cine español, un chico joven sobre el
que no pesan las eternas y ya muy lamidas heridas de la dictadura y la
guerra civil, el catolicismo, la represión, el machismo, la familia,
y demás ya no se sabe si tópicos o realidades de la España
y el cine español de hoy y de siempre. Aunque otros nuevos directores
de los años noventa han buceado bien en los siempre importantes conflictos
entre padres e hijos, como Fernando León en Familia, Mariano
Barroso en Extasis o David Trueba en La buena vida, no deja
de ser muy refrescante que surjan autores con otros mundos y que la familia
deje de ser de vez en cuando el monotema de nuestro cine. Amenábar
aparece en escena en un momento en el que el cine español parece
descubrir por fin que existen otros géneros aparte de la comedia
costumbrista gracias a títulos como El día de la bestia
de Alex de la Iglesia (comedia fantástica) o Boca a boca de
Manuel Gómez Pereira (comedia sofisticada), ambas de 1995, pero Tesis
y Abre los ojos suponen un salto cualitativo hacia un cine totalmente
estilizado, universal y fácilmente exportable, y por abandonar definitivamente
la comedia y la impepinable tradición realista, que casi ha acabado
siendo una losa para el arte español. Es fácil comprender
que, en parte por desconocimiento, muchos espectadores digan que el cine
español empieza con Tesis; una película de alguien
joven protagonizada por jóvenes y con la que los jóvenes se
identifican totalmente, a diferencia de las casposas comedias "juveniles"
de Fernando Colomo (Eso, El efecto mariposa) o Alfonso del
Real (Cha cha cha).
No se trata de que todos los directores españoles deban ser como
Amenábar ni mucho menos, sino que es importante que en el cine nacional
haya variedad y que exista gente capaz de competir con los americanos con
sus propias armas, sobre todo cuando, para bien o para mal, hay un sector
del público que sólo quiere ver cine de género. Mientras
la mayor parte del celuloide español es un híbrido que no
funciona ni como cine de autor a la francesa ni como cine comercial a la
americana, Amenábar se decanta con éxito y sin ambigüedades
por el cine como entretenimiento.
Biografía
Nuestro hombre nace en 1972 en Santiago de Chile, hijo de un chileno
y una española; poco después del golpe de estado de Pinochet
la familia emigró a Madrid. Del resto de su biografía, él
mismo ha contado muchas veces que su pasión por el cine y el vídeo
empezó de muy pequeño, que su película favorita era
2001 una odisea en el espacio, y que en vista de ello decidió
estudiar Ciencias de la Información, rama Imagen y Sonido, en la
Universidad Complutense.
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 Cartel español de Los Otros





 El equipo de Abre los Ojos

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